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¿Es seguro el uso de edulcorantes durante el embarazo y la infancia?
Existen muchas dudas y preocupación por la ingesta de edulcorantes tanto en niños como en personas embarazadas ya que estamos bombardeados por información acerca de los beneficios pero principalmente de los supuestos contras del uso de éstos.
Empecemos por lo primero, ¿qué se considera un edulcorante? Un edulcorante, o un endulzante no nutritivo, es una sustancia que da un sabor dulce a un alimento sin aportar energía o kilocalorías. Se consideran edulcorantes no nutritivos ya que al tener un poder endulzante mucho mayor que el de el azúcar (sacarosa) se requieren de cantidades mínimas para obtener el mismo dulzor.
Generalmente asociamos el uso de éstos solamente para prevenir o tratar obesidad o enfermedades como la diabetes, por lo que se preguntará por qué pueden utilizarse en etapas como la infancia o el embarazo. Varios estudios han demostrado que la ingesta en exceso de azúcares ya sea en forma de bebidas (jugos, refrescos) o golosinas se asocia a una disminución en la ingesta de micronutrimentos. Es decir, cuando comemos alimentos altos en azúcar (que solamente aportan energía en forma de azúcar pero NO vitaminas, minerales o algún otro nutrimento) desplazamos la ingesta de otros con mayor aporte nutrimental. Esto cobra vital importancia en etapas de crecimiento tal como el embarazo y la infancia, ya que es durante estas etapas que el cuerpo requiere de proteínas, grasas, hidratos de carbono, vitaminas y minerales que permitan un adecuado crecimiento y desarrollo. La ingesta de azúcares durante estas etapas no se prohibe, sin embargo se debe de cuidar que solamente aporten el 5% de la energía total de la dieta. Existen varios edulcorantes, sin embargo solo 5 están aprobados por la FDA: sacarina (sweet and low), aspartame (canderel), acesulfame K (canderel), sucralosa (splenda) y neotame. Para ser aprobados por la FDA todos estos han pasado por una serie de pruebas farmacológicas y toxicológicas para determinar si su uso es seguro; quizá el edulcorante que mayor controversia ha levantado es el uso de aspartame, ya que al metabolizarse produce ácido aspártico, metanol y fenilalanina (todos estos aminoácidos, componentes principales de las proteínas), sin embargo cantidades iguales o inclusive mayores de éstos aminoácidos se encuentran en muchos otros alimentos comunes tales como carne o leche. De todos estos edulcorantes, el más recomendable es el Splenda, ya que éste no se absorbe en el intestino y se excreta. Algo importante a señalar es que el hecho de que los alimentos contengan la leyenda “Fenilcetonuricos: contiene fenilcetonuria” es precisamente dirigido a un número reducido de personas que nacieron deficientes de la enzima encargada de hidrolizar o degradar la fenilalanina, en cuyo caso es necesario contabilizar la cantidad de ésta en la dieta. Siempre y cuando se consuma con MODERACION el uso de edulcorantes en el embarazo y la infancia es aprobado por la Asociación Americana de Dietética (ADA).
Lo ideal, sin embargo, es enseñar a nuestros hijos hábitos de alimentación saludables dentro de un plan de alimentación que cubra con las 5 leyes de la alimentación: completa, suficiente, variada, inocua y equilibrada en la cual la ingesta de azúcares no exceda el 5% de la energía recomendada.
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