Crisis convulsivas febriles

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Quizá una de las cosas más aterradoras para cualquier padre es observar la presencia de una crisis convulsiva en su hijo, sin 

embargo a pesar de todo lo alarmante que pueda sonar esto, existe un tipo de crisis convulsiva benigna que algunos niños pueden presentar. Se calcula que 2-5% de los niños menores de 5años presentan estas crisis asociadas con la presencia de fiebre, este tipo particular de convulsión se caracteriza por no dejar ningún tipo de secuelas neurológicas y el niño se recupera por completo posterior a un evento, sin embargo aunque este tipo particular de crisis no implica riesgo para el niño representa una gran angustia para los padres y es motivo de preocupación constante, no sólo esto sino que también es importante evaluar al niño para descartar la presencia de meningitis. La meningitis aunque no tiene ninguna relación con las convulsiones febriles, se parecen a estas en la presencia de fiebre y convulsiones, sin embargo hasta allí llega toda la similitud, ya que la meningitis implica riesgo de muerte y/o secuelas neurológicas graves para el niño por lo que se deben diferenciar ambas para evitar todo riesgo para el niño. 


Otra enfermedad que preocupa mucho a los padres es la presencia de "epilepsia" que es la presencia de crisis convulsivas que no se asocian con fiebre, estas a diferencia de las crisis febriles si pueden dejar secuelas neurológicas y por ello es importante diferenciarlas.
Clasificación:
Convulsiones febriles simples (70-75%)
•Edad entre 6m- 5años de edad
•Son únicas, generalizdas y con duración menor a 15 minutos
•El niño es neurológicamente normal
•La fiebre y la convulsión no son causadas por meningitis, encefalitis u otra enfermedad neurológica

Convulsiones febriles complejas (20-25%)
•Edad y estado neurológico como las anteriores
•Pueden ser focales o prolongadas (›15min) o en sucesión próxima

Convulsiones febriles sintomáticas (5%)
•Edad y estado neurológico como las anteriores
•El niño tiene una enfermedad neurológica preexistente

Sólo un 2% o menos de los niños con crisis febriles presentan epilepsia, algunos factores que se asocian con este tipo de crisis son:
Antecedentes de familiares cercanos con epilepsia
Presencia de trastornos neurológicos
Presencia de datos de focalización (localización sólo hacia una parte del cuerpo)
Duración de las crisis de 15 minutos o más
Presentar más de una crisis en 24Hrs
EEG anormal
Se sabe que la presencia de más de dos de estos factores se asocia con mayor frecuencia a epilepsia; también se ha dicho que una edad de presentación más temprana de las crisis es otro factor que se puede asociar a la presentación posterior de epilepsia. Los antecedentes de prematurez o con mayor importancia de hipoxia neonatal pueden predisponer también a estas crisis.
Las crisis convulsivas febriles se describen como de tipo tónico-clónico generalizadas, esto quiere decir que el niño se pone generalmente rígido y posteriormente presenta movimientos de las 4 extremidades, con frecuencia existe desviación de la mirada hacia arriba ("pone los ojos en blanco") y una vez acabada la crisis el paciente queda en estado postictal, esto es que el niño queda totalmente dormido y relajado, a veces dando la apariencia de "estar muerto" ya que la respiración se vuelve muy superficial. Este cuadro tan aparatoso se asocia con fiebre, sin embargo estas crisis no dejan daño cerebral ni otro tipo de secuelas, se presentan en niños por lo demás normales desde los 6 meses y hasta los 6 años de edad, las crisis son de corta duración (no más de 10-15minutos), excepcionalmente se presentan en numero mayor de una crisis en 24Hrs y los niños se recuperan por completo posterior a la presencia de las crisis. Existe predisposición genética a padecerlas por lo que se debe averiguar si alguno de los padres u otro familiar cercano las padeció en la infancia.

Debemos entender que a pesar de lo aparatosas que son estas crisis no se indica tratamiento con medicamentos anticonvulsivantes, ya que este puede implicar más riesgo que las crisis mismas, por ejemplo el fenobarbital puede producir hiperactividad, baja atención y concentración problemas de aprendizaje y para dormir, el valproato de sodio requiere monitoreo de la función hepática (del hígado) que puede ser severa. Se debe prevenir sin embargo la presencia de fiebre alta mediante el uso de medicamentos antitérmicos para evitar la presencia de crisis; en caso de presentarse esta se sugiere guardar la calma, esperar a que la crisis pase sin intentar ninguna maniobra de reanimación y comunicarse lo antes posible con su pediatra. es importante que el niño sea revisado por un especialista para esclarecer el origen de la fiebre y sobre todo descartar la posibilidad de meningitis. Debemos recalcar que el uso de medicamentos anticonvulsivantes no representa ningún beneficio a menos de que exista duda acerca de si se trata o no de epilepsia, el EEG aunque muy útil en los adultos en el niño puede ser difícil de interpretar y aisladamente no debe ser un parámetro único para iniciar tratamiento antiepiléptico, además no ha probado gran utilidad en estos pacientes.
Actualmente se indica el uso temporal de diazepam para la prevención de la crisis, su uso es de bajo riesgo y puede prevenir la presencia de crisis.
Algunos Datos útiles acerca de las crisis convulsivas febriles:
Las crisis febriles no producen daño o parálisis cerebral o retraso mental.
Sólo aproximadamente 30% de los niños con crisis convulsiva febril presentarán una nueva crisis.
Se sugiere que el niño sea valorado por un médico pediatra si presenta una primera crisis convulsiva febril.
Los pacientes con crisis convulsivas febriles no deben de ser internados en el Hospital de forma rutinaria y pueden regresar sin ningún riesgo a casa.
El tratamiento profiláctico con medicamentos implica mayor riesgo que beneficio.
¿Que hacer en caso de crisis?
Poner al niño de lado.
Remover objetos duros o filosos alrededor del niño con los que se pueda lastimar.
Aflojar la ropa para permitis que respire adecuadamente.
No intentar ninguna maniobra de reanimación ni dar respiración boca a boca.
Comunicarse con su pediatra para recibir más instrucciones.
 

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