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Diariamente consumimos diversos alimentos y estos son digeridos y procesados para cubrir distintas funciones en el organismo, sin
embargo estos alimentos pueden desencadenar problemas como el que el cuerpo reaccione contra ellos, lo que se conoce como alergia alimentaria. Este proceso complejo esta mediado por el sistema inmune que va a reaccionar ante los alimentos en cuestión.
El proceso del desarrollo de alergia alimentaria sucede cuando el cuerpo no reconoce como propio una sustancia, principalmente proteínas, las cuales son absorbidas en el tracto digestivo y causan una reacción del cuerpo.
Si bien teóricamente podemos desarrollar alergia a casi cualquier alimento, existen ciertos alimentos que son más propensos a causar este problema y son conocidos como alergénicos, de estos la leche es la causa más frecuente de alergia alimentaria en el ser humano, otros alimentos como la soya, el huevo, trigo, pescado, mariscos, nueces y cacahuates son otros alimentos que con mucha frecuencia pueden ser causa de alergia.
El contacto del cuerpo con alimentos alergénicos en etapas tempranas de la vida puede predisponer al desarrollo de una alergia, es por ello que los bebés menores de 4 meses no deberían de recibir alimentos fuera del seno materno e idealmente la ablactación debería retrasarse hasta los 6 meses de edad, evitando la ingesta de alimentos potencialmente alergénicos hasta después de haber cumplido por lo menos un año de edad. Las "probaditas" de alimentos suelen ser potencialmente peligrosas ya que suelen exponer al niño a sustancias alergénicas, aunque se ve como algo inocente y "gracioso" por parte de la familia, pueden ser causa de que el niño se exponga a alergenos cuando se ofrecen alimentos que el adulto consume y pueden ser el origen de que pueda sensibilizarse de forma inadvertida.
Las alergias alimentarias predominan en los niños pequeños, sobre todo menores de 5 años de edad, en Europa son un problema bien conocido mientras que en Estados Unidos se reconocen cada vez con mayor frecuencia, en nuestro País suelen ser un problema frecuente aunque poco diagnosticado, ya que con frecuencia suele confundirse o clasificarse como otras enfermedades antes de llegarse a un diagnóstico definitivo, en muchas ocasiones puede ser un diagnóstico de exclusión, después de que el niño ha sido estudiado de muchas otras enfermedades y causas se establece este diagnóstico.
Síntomas: Las alergias pueden causar diversas manifestaciones como son problemas digestivos comunes (reflujo, diarrea, estreñimiento, esofagitis, etc) , cutáneos (dermatitis atópica), respiratorios (broncoespasmo, sinusitis crónica) , falta o detención del crecimiento. Existen aún otros síntomas menos comunes que frecuentemente son confundidos con otras enfermedades, es por ejemplo frecuente que problemas tan comunes como la enfermedad por reflujo esten en relación con un problema de alergia alimentaria subyacente y que en muchos casos no sea considerada y menos aún diagnosticada. La alergia alimentaria puede tener muchas caras y por ello en ocasiones el diagnóstico puede ser difícil.
En muchos casos la relación de la ingesta del alimento problema y los síntomas puede no ser clara y el diagnóstico no ser fácil, por ello existen pruebas que ayudan a la detección de anticuerpos específicos, principalmente IgE, que ayudan a establecer la relación entre el alimento problema y los síntomas del paciente. En ocasiones pueden ser necesarias pruebas más específicas para llegar al diagnóstico correcto y la experiencia con las alergias alimentarias es fundamental para lograr el estudio adecuado del paciente y llegar al diagnóstico correcto.
Tratamiento: El tratamiento principal es el retiro del alimento de la dieta durante un tiempo variable y posteriormente reintrodicirlo para inducir tolerancia a dicho alimento, lo cual puede ser en ocasiones difícil, ya que ciertos alimentos pueden estar en cantidades mínimas en diversos productos comerciales,tal es el caso de los lácteos, la soya, el huevoy el gluten, por ello es importante la elaboración cuidadosa de los alimentos y el revisar minuciosamente las etiquetas de los productos procesados para evitar la ingesta accidental del alimento problema. Aun así, es común que las etiquetas no suelen contener toda la verdad y la asesoría por un experto suele ser fundamental para un adecuado control del problema. En varios casos es posible lograr la cura del problema e incluso podemos evitar el desarrollo de otras enfermedades como resultado de la progresión de la alergia. En todos los casos el control adecuado suele lograr la mejoría de los síntomas y de las condiciones del paciente. |