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ARTICULOS DE PEDIATRIA
Escrito por Carlos Manuel Aboitiz Rivera   
Lunes 02 de Febrero de 2009 19:12

Casi todos hemos oído personas que roncan, los niños también pueden presentar ronquido durante la noche. Aunque esto suena divertido, a veces no lo es, ya que se puede relacionar con una relajación de los músculos de la faringe (garganta) que se produce durante el sueño y que causa colapso parcial o total de la vía aérea durante el sueño y el sonido que todos conocemos como ronquido.  Cuando el paciente que ronca presenta  obstrucción parcial o total de la respiración durante la noche hablamos de apnea o hipopnea, razón por la cual se le llama síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS) o síndrome de apnea / hipopnea del sueño (SAHOS).

Apnea: Son episodios en donde el paciente deja de respirar por más de 10 segundos, estos episodios producen despertar momentáneo del paciente de lo cual no es consciente y fragmentan el sueño haciéndolo poco o nada reparador.

Hipopnea: Se considera cuando existe una reducción en el flujo de aire de más de 30% en asociación con una baja en la saturación arterial de oxígeno (mayor al 3%) por más de 10 segundos o si resulta en despertar o fragmentación del sueño.

Generalmente durante los espisodios de apnea observamos que el paciente deja de roncar (y de hecho de respirar) estas pausas son la indicación de que el paciente presenta apnea durante el sueño. 
Se calcula una incidencia del problema en  1-3% de los niños. La mayor prevalencia del problema es de 2-6 años aunque se puede presentar a cualquier edad. En los escolares no existe predominio de un sexo en particular aunque en el adulto el problema predomina en el sexo masculino.

 

Factores predisponentes:

Sabemos que en el niño existen factores como el tejido linfático constituido por las amígdalas (anginas) y adenoides que por su tamaño en algunos niños puede ser un factor obstructivo importante, también el sobrepeso y la obesidad son otro factor condicionante importante para este problema. Un septum desviado, una lengua grande o una mandíbula pequeña favorecen la presencia de SAOS. Algunos síndromes que cursan con malformaciones craneofaciales como las ya comentadas, también pueden predisponer a este problema, tal es el caso del Sx. de Down, Sx. de Apert, Sx. de Pierre Robin, Sx. de Treacher Collins, Sx. de Prader Willi, etc. 

 

Manifestaciones clínicas: 
Durante la noche: Ronquido, apnea, sueño intranquilo, despertares nocturnos

Durante el día: somnolencia diurna importante (el niño se duerme con mucha facilidad y en cualquier sitio) 

Bajo rendimiento académico, irritabilidad, mal humor, problemas de memoria y concentración, cambios del estado de ánimo, hiperactividad. Incluso por estas características puede confundirse con TDA (Trastorno de atención )
Respiración oral (respiran por a boca) 
Dolor de cabeza matutino 

Este síndrome también se ha relacionado con enuresis (niños que mojan la cama).


Diagnóstico:

El estudio polisomnográfico del sueño nos permite hacer el diagnóstico y valorar el grado de avance, lo que nos permite clasificar el problema en leve, moderado o severo.

El estudio registra durante el sueño diversos parámetros como electroencefalograma, electrocardiograma, frecuencia cardiaca, movimientos respiratorios, saturación de oxígeno y otros que nos permiten saber paso a paso si el paciente presenta apneas o cambios relacionados con estas. Este estudio no implica piquetes o molestias mayores y puede ser realizado en un laboratorio de sueño o de forma simplificada en la casa del paciente.

El ecocardiograma esta indicado en los casos moderados a severos para valorar el grado de repercusión hemodinámica sobre el corazón y nos permite detectar pacientes de alto riesgo que requieren mayor cuidado durante la cirugía.

 

Complicaciones:
El paso difícil del aire hacia los pulmones, secundario a esta obstrucción, puede producir una escasa oxigenación pulmonar; este evento ya por sí terrible, trae mecanismos compensatorios como el aumento de la presión en la arteria pulmonar en un intento por mejorar la oxigenación y esto con el tiempo implica un trabajo mayor para el corazón que se puede ver afectado en algunos casos. En estos casos este trastorno puede producir hipertensión arterial pulmonar con manifestaciones sobre el ventrículo derecho (cor pulmonale) y trastornos del ritmo cardiaco, lo cual implica mayor riesgo para el paciente. 

 

Tratamiento:

El diagnóstico positivo es una indicación quirúrgica clara y precisa para la realización de adenoamigdalectomía (quitar adenoides y amígdalas).

En los casos de SAOS severo existe un mayor riesgo quirúrgico, por lo que a estos niños deberían ser evaluados por un cardiólogo pediatra con ecocardiograma para detectar de hipertensión pulmonar, cor pulmonale, arritmias y otros cambios hemodinámicos. 

La adenoamigdalectomía es un procedimiento común y que con frecuencia se considera “de rutina”, sin embargo algunos los niños con problema severo pueden requerir una valoración preoperatoria adecuada para evitar el riesgo de complicaciones por este procedimiento.

Existe otra alternativa de tratamiento que es la presión positiva continua de la vía aerea o CPAP, la cual se administra mediante un aparato con mascarilla que mantiene la vía aerea abierta mediate aire a presión positiva, aunque efectivo, este método no es tolerado por todos los pacientes, sobre todo niños, pero es una opción alternativa a la cirugía

 

Conclusiones:

La detección de los problemas del sueño en el niño es poco conocida en México y por ello muchos pacientes no se diagnostican ni tratan adecuadamente.  Estos problemas los maneja adecuadamente un equipo multidisciplinario. En México este problema lo desconocen muchos pediatras y cirujanos pediatras, siendo el otorrinolaringólogo y el neumólogo pediatra quienes generalmente tienen mejores conocimientos acerca de esta patología. Estos niños idealmente se deben de valorar conjuntamente por un pediatra, un otorrinolaringologo, un cardiologo pediátrica(en su caso). Los estudios por clínica del sueño (para establecer el diagnóstico y valorar el grado de afectación) y en su caso la realización de un ecocardiograma (para detectar complicaciones). Además de un apoyo con anestesia en los casos severos. El problema, además de ser poco conocido en México, puede ser en ocasiones complejo y difícil, por lo que recomendamos que tu hijo sea valorado por personal con experiencia en el problema.

 

Última actualización el Martes 03 de Febrero de 2009 05:43
 
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